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Inicio  /  En mi casa no caben los gritos   /  Reto Menos Móvil

Hace tiempo escribía,…

Las nuevas tecnologías son maravillosas. Gracias al whatsapp tengo contacto prácticamente diario con toda mi familia y mis amigas de la infancia. En Facebook, he encontrado a compañeros del colegio y de la facultad que no sabía nada de ellos desde hacía años. Estoy viendo crecer a mis sobrinos y cuando llego a Pamplona después de varios meses no me sorprendo del cambio que han pegado,… Mantengo amistad con personas que están al otro lado del planeta y tengo la sensación de que pueden llamar a la puerta de mi casa en cualquier momento. No es difícil encontrar tarifas para hablar indefinidamente con todo el que quieras y existen montones de aplicaciones con videollamadas gratuitas. Una maravilla.

Pero hoy todavía estoy más asombrada que entonces, pues gracias a las redes sociales, estoy conociendo gente maravillosa que de otra manera jamás hubiera podido conocer.

Entonces, también escribía,…

No hemos sabido adaptarnos del todo.

Llegan los niños del colegio y seguimos contestando al whatsapp o volviendo a revisarlo para ver si alguien comentó algo. Dejamos de contestar una duda de alguno de los niños, porque sonó el móvil y no pudimos dejar de leer un mensaje que por supuesto no era urgente. Volvemos a revisar facebook e instagram y aprovechamos para comentar lo guapos que están los hijos de algún viejo amigo al tiempo que nuestro niño sale de la ducha vestido y peinado esperando una sonrisa nuestra que tiene que ver de medio lado porque el otro medio mira a la pantalla. Hablamos por teléfono cuando ellos intentan contarnos cómo les fue en el colegio,… En definitiva, vivimos pendientes del tono de los distintos chats, de las redes sociales y de las llamadas.

Pero además de todo esto:

– Acabo agotada, desquiciada e irascible, después de chequear innumerables grupos de todo tipo. Me resulta imposible gestionar a mis hijos de esta manera y no es raro acabar dando contestaciones que no vienen a cuento por culpa de las pantallas.

– La tiranía de la tecnología no me está permitiendo disfrutar plenamente de los que tengo más cerca. Quiero aprovecharme de los avances de la sociedad, por supuesto, pero no a costa de mi familia.

– Imagino a mis hijos mirando sus pantallas en lugar de mirarme a la cara para hablar conmigo y no puedo dejar de estremecerme. Entiendo que soy un modelo para ellos, y ahora mismo no utilizo las tecnologías, como espero que ellos las utilicen después.

Así que creo que ya ha llegado el momento de cambiar, para no arrepentirme después. Que lo que se comparte en la red, se queda, pero lo que tengo en casa, se pasa. Así que desde hoy voy a:

– Silenciar el móvil a partir de las 16:45, hora a la que recojo a mis hijos del colegio, y así se queda hasta el día siguiente. Tal cual. Un poco radical, pero lo necesito.

– No voy a chequear el móvil hasta que los niños estén en la cama. Otra vez un poco radical, lo sé, peo otra vez lo necesito. Necesito chequear a toda mi familia en las pocas horas que dispongo del día para ellos. Un trabajo complejo, que necesita de mis facultades plenas.  Así que fuera distracciones de todo tipo (mis familiares ya saben cómo localizarme en caso necesario).

– Para esas tardes en las que mis hijos curiosamente no me reclaman,… Tengo varias aficiones a la cola que no necesitan del móvil para poder realizarse.

– Por la noche, dedicaré unos minutos al entretenimiento tecnológico, pero necesito limitar este tiempo. Si me dejo llevar, acabo en bucle FB-IG-Whatsapp-FB, lo cual consigue desquiciarme bastante.

– Por las mañanas, siempre madrugo para dedicarme la primera hora del día. Creo que es un buen momento para el chequeo, pero tengo tan poco tiempo para mi y tantas cosas por hacer, que tampoco quiero que las redes sociales me roben este momento.

– Tampoco pienso despertar a mi familia, ni desayunar, ni vestirme, ni llevar a mis hijos al colegio portando el móvil a todos lados y mirando cada minuto si recibí alguna alerta. Así que adiós al móvil ese rato de la mañana también.

– Durante el resto del día, la agenda no me permite demasiadas distracciones,… Así que lo tengo fácil,…

Por todo, querido móvil, encontré un precioso lugar para abandonarte y olvidarte mientras recupero a los que más quiero:

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Increíble lo poco que ocupa y lo mucho que invade.

Feliz lunes!

9 comentarios

  • Mónicahace 2 años

    Hola!
    Da un poco de cosa, escribir un comentario después de tu post… 🙂
    Me encanta, yo también debería subirme al carro… aunque no sé si estoy preparada…
    Yo por mi parte, esta mañana he desconectado las alertas para que no me pique la curiosidad de qué será…
    Un besote y ya nos irás contando.
    Gracias!

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      • Mónicahace 2 años

        🙂
        Al final ayer aparqué el móvil por la tarde las horas que estuve con los peques.
        Y no sé si fue porque no perdí tiempo con el móvil o por las ganas de volver a cogerlo (;-)) pero ayer conseguimos acostar a los niños más pronto que nunca!!
        Un besote.

        responder
  • Deborahace 2 años

    Laura! Estoy contigo. A mi me pasa a veces, así que procuro no coger el móvil en toda la tarde. Y ya lo he conseguido muchos días! En cuanto a la generación pantallas y las influencias en nuestros hijos me estoy leyendo un buen libro: “Educar en la realidad”. Lo ha escrito Catherin L’Ecuyer. Si no la conoces te ánimo a ello.

    Un abrazo!

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  • mischicosontheroadhace 2 años

    Totalmente de acuerdo,mira q yo lo hice ya ayer sin haberte leído, me doy cuenta de q estoy detrás del móvil cuando no hay necesidad…así q a revisar redes sociales en el trayecto del metro al trabajo y en algún descanso del trabajo y se acabó…las tardes son para mis chicos.
    Besos

    responder
  • Noelia - Golosihace 2 años

    Genial post que ayuda a recapacitar. Es el mal de la mayoría de nosotros. reconozco que yo tengo días de todo.
    Por cierto, me encanta tu cita final.
    Saludos.

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  • Laurahace 2 años

    genial!! intentando aplicarlo. gracias, Laura

    responder
  • belénhace 2 años

    Yo procuro que mi hija de 7 años no le vea con el móvil en las manos, excepto para llamar y usar la cámara. Estoy contigo 100%. Lo uso más que nada cuando se acuestan

    responder

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