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Inicio  /  General   /  Nueva entrega de mi crónica Rhino: Contadores a cero.

Hijos e hijas, padres y madres, tíos y tías, abuelos y abuelas, hoy 26 de septiembre de 2013, pongo mis contadores a cero. Sí señores, confieso tristemente que he vuelto a gritar y que me toca volver a empezar. Oooooooooh!

Y es que cuando creía que lo tenía más que dominado y superado, bajé la guardia y ZAS! ahí se coló el típico grito nivel 5 que intenté ahogar y disimular, para luego convencerme de que efectivamente no había sido yo la del grito.
Pues sí, pasé unas horas de negación absoluta, no he sido yo, que no que no que no. Para después empezar a reconocerlo y finalmente darme cuenta de que de tanto abusar del nivel 4, había pasado al 5. Que soy muy maja cuando quiero, pero de vez en cuando me vuelvo de un rollo-mami subido! Así que vuelvo a empezar intentando utilizar el nivel 4 para las ocasiones que así lo precisen.

La culpa de quién fue? Pues mía y sólo mía, que no sé parar a tiempo y soy incapaz de detectar cuando el cansancio me va a llegar en cualquier momento de forma fulminante.

En fin, que este fin de semana lo hemos pasado genial.
El sábado estuvimos en un campo precioso y enorme que tienen unos amigos nuestros. Ahí los niños, pescaron renacuajos, encontraron serpientes, vieron conejos y jabalíes (claro que sí cariño), descubrieron y siguieron rastros, recolectaron frutas y hortalizas, montaron en bicicleta,… y llegamos a casa bien entrada la noche con todos groguis en el coche para irlos metiendo uno a uno en la cama cual angelicos.

A la mañana siguiente, Mimaridín se fue temprano porque tenía guardia y me quedé sola ante el peligro y con nuevo plan: fiesta en el cole de los niños. Pensé que no estaría nada mal ir, pues los chicos estarían bien entretenidos pero claro, no contaba que al llegar a casa también íbamos a estar todos bien agotados.

Comencé pronto los baños y las cenas, pero a eso de las 7:30 me di cuenta de que ya no podía más, así que ellos deberían estar igual o peor que yo y que, entonces al día siguiente no habría quien los despertara. Conclusión: urgía acostarlos rápidamente.
Al momento me vi dando órdenes de forma atropellada y compulsiva, superponiendo la anterior con la siguiente y creando un lío general mayúsculo que acabaría con mi egoísTA. Sí, sólo grité en la sílaba TA. Pero el pobre niño no tenía culpa de nada. Estaría como yo, hecho polvo. Y si ni siquiera yo podía con mi alma, no hubiera estado nada mal haber pensado en cómo se encontraba él. Vamos, que si alguien estaba siendo egoísta era yo.

Y por qué en la imagen aparece sólo medio día?

Pues esta vez no por gritar enfadada, sino por acelerada.
Ayer por la mañana tenía que dejar a los dos mayores con una vecina para que los acercara al colegio, con el tercero tenía que ir a hacer un control al hospital y de ahí llevarlo al colegio. Micuarto debía subir al autobús, pero se negaba y Michiquitica se venía conmigo. De repente me di cuenta de que el tiempo se me había echado encima y como bien es sabido por todos que la velocidad del sonido es muy superior a la de mis piernecillas, solté sucesivas repeticiones de: todos al coche-todos al coche-todos al coche, con voz suficientemente elevada como para que se escuchara en todos los rincones de la casa donde pudieran estar mis chiquillos. Entonces, mis hijos contestaron ya vamos, por qué lo repites tanto? y les contesté, porque ninguno está en el coche. Los pobres me miraron y me dijeron con voz de pena: es que no nos ha dado tiempo, y entonces caí de la parra.

Así que ya que el domingo había puesto los mardadores a cero, no pasaba nada si volvía a hacerlo e intentaba evitar también el grito extressador de hijos.

Pues lo dicho. Llevo 1/2 día sin gritos!

Por si alguno se ha perdido algún fascículo de mi crónica del reto del Rinoceronte Naranja, os facilito a continuación viejas entregas:

Encuentro un reto del que todos hablan: No más gritos.
Me voy haciendo a la idea: Preparando mi reto del rinoceronte.
Me pongo manos a la obra: Balance primeros dias del rinoceronte.
Y pasan los días sin mis gritos en casa: Nuevas impresiones del rinoceronte.
Meto la pata pero no hasta el fondo: Para qué me meteré.
Voy de chula, pero me sale mal: Cómo equivocarse cuatro veces seguidas.
Me vengo arriba: Sin gritos mucho mejor.

Y tú, cómo lo llevas?

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