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Inicio  /  General   /  Le pongo una de aborto? No, gracias.

No. No pienso abrir la polémica aborto sí-aborto no. Creo que es un tema demasiado delicado como para discutirlo en un espacio tan impersonal.

Y no. No soy nadie para juzgar a quienes actúan siguiendo unos principios muy distintos a los míos, así que no pienso hacerlo.

Hoy sólo quiero contar mi experiencia personal.

Hace diez años, por estas fechas, me quedaba embarazada de Misegundo Chiquitico. Meses después, acudí a la cita con el ginecólogo que tenía que hacerme la ecografía de las 20 semanas. Estaba de los nervios. Por fin sabría el sexo del bebé y con un poco de suerte le veíamos la carita,… Llegamos. Nos llamaron. Me tumbé feliz de la vida. El especialista no tardó ni cinco segundos en decirnos que la cosa no iba bien. No pude parar de llorar. El ginecólogo insistía en asegurar que yo no tenía la culpa. Yo me repetía una y otra vez “pobre, con lo chiquitico que es”.

hidro

Imagen extraída de vanguardia.com

El niño presentaba una importante hidronefrosis bilateral, sus riñones eran enormes debido a que la orina no bajaba del riñón a la vejiga. Pensaban que podía estar asociado a otros síndromes.

En consulta me recetaron una amniocentesis con carácter urgente. Quedaban pocos días para que pudiera abortar dentro del ámbito de la ley.

Al día siguiente, me recibía en su consulta mi ginecólogo habitual. Hablamos de la amniocentesis. La datos que iba a darme era para que yo pudiera decidir. Pregunté si podíamos obtener alguna información distinta a la que íbamos a recoger durante el resto del embarazo, que nos permitiera ir preparando la llegada de ese niño. Me dijo que no. Descartada desde un principio la opción de abortar, descarté la de la amniocentesis. No estaba preparada para que me destriparan el final de la historia. Prefería la entrega en fascículos.

Nos remitieron al Vall d´Hebrón. Ahí nos recibió un cirujano que operaba intraútero y  un nefrólogo que seguiría al niño una vez nacido.

En la semana 30 de embarazo, el riñón izquierdo empezó a disminuir de tamaño. Parecía que el crecimiento había solucionado parte del problema. El otro riñón seguía enorme.

Misegundo Chiquitico nació vía cesárea el 2 de junio de 2005. No querían que sufriera aquel ógano tan tocado. Cinco días después, volábamos a Barcelona a la cita que habíamos concertado con el nefrólogo. No nos dieron buenas noticias. El riñón que creían curado, no era nada. Durante el embarazo perdió su función y simplemente se atrofió. El otro estaba muy afectado y había que operarlo.

No tenía un mes cuando mi hijo entraba en quirófano.

Desde entonces, ni un problema. Misegundo hace una vida completamente normal con un riñón “apañado”. Goza de una salud maravillosa y tiene una capacidad para el deporte extraordinaria.

Dos años después de aquella ecografía de la semana 20, nos acercábamos a la consulta del mismo ecografista que nos vio entonces. Estaba embarazada de Mitercero. Nos reconoció y recibió muy cariñoso. Una vez sentados, nos dijo sin demasiado interés: “la de veces que me he acordado de vosotros. No sabéis con qué facilidad los tiran a la basura”.

Ya lo sé. Ya sé que es muy fácil hablar con un final feliz en la mano. Pero yo no sabía el final cuando decidí. Me la jugué, luché y gané.

Y no. Repito. No soy quien para juzgar a nadie, no estoy capacitada para aconsejar, ni puedo cargar con las decisiones de nadie. Y entonces, por qué os cuento todo esto? Porque si por alguna remota casualidad, la lectura de estas líneas beneficiara de la manera que fuera a una sola mujer o a un solo niño, entonces, merece la pena compartirlo.

Feliz miércoles!

9 comentarios

  • irenehace 3 años

    Simplemente maravilloso. Me quito el sombrero.

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  • Aurorahace 3 años

    Te aplaudo Laura. Y cuento tambien mi pequeña experiencia… Por si puede servir tambien
    Cuando esperabamos a la tercera, nos hablaron de una malformacion arterial que se solia asociar al Sd de Down. Tampoco hicimos amniocentesis y ni nos planteamos finalizar el embarazo por supuestisimo. Es verdad que es facil hablar con una niña sana y que hubiera sido muy duro asumir el sindrome pero apostamos como vosotros y ganamos tambien! La ibamos a querer igual!!!
    Muchos besos y gracias por el post

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  • Gemahace 3 años

    Laura, me ha encantado tu testimonio. Ojalá nuestros hijos tengan la inteligencia y el corazón, cada uno en su sitio pero analizando de forma conjunta, para elegir a su otra mitad con criterio. Solo con una matrimonio estable se pueden afrontar estos dilemas que presenta la vida apoyándose mutuamente y siendo valientes unidos. Bueno imagino que solo o sola también, pero no debe ser lo mismo…gracias por contárnoslo.

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  • Aliciahace 3 años

    Capacitada para aconsejar estás un rato…

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  • MARIAhace 3 años

    Me ha encantado tus testimonio. A mi con la mayor me quede embarazada tan rapida que estaba un poco aturdida-sorprendida-asustada. Cuando me pregunto el gine si era buscado y yo le sugeri que era un poco sorpresa, le falto tiempo para proponerme si quería abortar. Lo que más me molesto es que el aborto fuera la primera opción

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  • Palomahace 3 años

    Se me han saltado las lágrimas leyendo tus palabras. Conozco de cerca un caso similar, de una niña que según los médicos venía con dos malformaciones diferentes y para sorpresa de todos, cuando nació estaba completamente sana. También conozco varios casos de quienes ni siquiera le dio la oportunidad… y otro de los que decidieron apostar por la vida y disfrutar de su pequeño tal y como es. Maravillosa historia, gracias por compartirla.

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  • Sara M.hace 3 años

    Pues yo creo que también estoy capacitada para “opinar”. Soy portadora de una enfermedad genética; enfermedad crónica grave, pero que con un tratamiento, y mucha ayuda de Dios para que no haya complicacines, se sobrelleva perfectamente. En el primer embarazo ni me preguntaron, en el segundo si. Y ni se me pasó por la cabeza hacerme la amniocentesis, en cualquier caso era mi hijo, tuviera la enfermedad o no. ¿de qué me iba a servir pasarlo mal el resto del embarazo? Curiosamente estuve muy tranquila, cosa que no va nada con mi carácter, se ve que Dios quiso darme unos meses de tregua, y cuando nació el niño se confirmó que tenía la enfermedad. ¿Alguien cree de verdad que puedo arrepentirme de no haberme hecho la prueba? ¿De no haberme deshecho de él? Es que de verdad, me cuesta un trabajo el simple hecho de decirlo…
    Por cierto, una pregunta. Todo esto que cuentas, fue con tu Segundochiquitico. ¿No es precisamente el tercero el que luego ha tenido problemas? Nunca sabemos con lo que nos vamos a encontrar.

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  • mama de parrulinhace 3 años

    Gracias por compartirlo, ha sido muy interesante, me quedo reflexionando.
    Creo que yo no abortaría tampoco, respetando la opinión de cada una.
    Cuando con el primero fuí al médico de cabecera (era chica) y le dije que estaba embarazada lo primero que me preguntó fué ¿Y quieres tenerlo?
    Si, con toda mi alma, buscado y deseado, lo que quiero es que me mandes al ginecólogo!
    Había tantas formas de preguntar lo mismo… ¿Estás contenta? por ejemplo, y si le dijera que no ya preguntar más o algo así. Es increíble.
    Besitos!

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