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Inicio  /  General   /  Integrar cerebro superior e inferior

Supongo que todos vosotros tendréis por hijo a un angelico. El niño o niña más dulce que hay sobre la faz de la tierra que cuando sonríe se forman ríos de babas materno-paternales. Sí, supongo que como yo, muchos tendréis los niños más guapos, listos, habilidosos, llenos de imaginación, creativos, graciosos,… que de vez en cuando y sin previo aviso, se convierten en el mismísimo Chucky.

Uno de mis mayores deseos, es enseñar a mis hijos a controlar sus emociones. Es normal que en ocasiones se sientan disgustados, no me estoy refiriendo a eso, sino a que aprendan a controlar esas emociones y que no vayan a más.
El otro día en este post, os hablaba de los dos hemisferios del cerebro, el derecho y el izquierdo. Pues bien, resulta que también podemos ver el cerebro de abajo a arriba. El cerebro inferior se ocupa de funciones básicas, de reacciones innatas, impulsos y de las emociones fuertes como la ira y el miedo. El cerebro superior es más evolucionado, y en él tienen lugar el pensamiento, la imaginación y la planificación. Lo ideal como podréis imaginar, es que las dos partes, superior e inferior estén integradas.

Pues bien, para que los padres podamos entender a nuestros hijos, es importante saber que así como el cerebro inferior está plénamente desarrollado ya al nacer, el superior no alcanza la madurez completa hasta bien pasados los veinte años!! Así que no es de extrañar que los niños tiendan a quedar atrapados en la parte inferior del cerebro, sin poder recurrir a la superior, montando la consiguiente rabieta. Pero es que además de todo esto, en el cerebro inferior tenemos una parte llamada amígdala que cuando se activa hace que la parte desarrollada del cerebro superior se convierta en inaccesible. Vamos, que además de tener poco desarrollada la parte del cerebro que les ayuda a pensar, a veces no pueden utilizarla!! Pobres, demasiado bien se portan,…

Durante una rabieta en la que un niño es incapaz de usar la parte superior del cerebro, no tiene sentido hablar de consecuencias ni de su conducta inadecuada. Deberemos esperar (también podemos ayudarlo con un gesto afectivo, una frase tranquilizadora… según la edad y temperamento del niño) a que el niño se apacigüe para poder emplear la lógica y la razón, y cuando goce de serenidad plena hablarle de su conducta inadecuada y de la consecuencia si es que la tiene.

A mis hijos, les encanta cuando les hablo de las distintas partes del cerebro. Me escuchan con serenidad y muchísimo interés. Por eso, les he enseñado esta representación que aparece en el mismo libro que os nombraba el otro día, del que he sacado esta información y que tanto nos está ayudando estas semanas:

Me encanta.

A nadie le gusta perder los papeles, y los niños no van a ser menos, por eso saber por qué les está pasando eso y tener una herramienta para controlarse, les está ayudando mucho. Como siempre, poco a poco pero hacia delante.

Nota: Se me olvidaba!!, por fin arranqué:

Feliz fin de semana!

2 comentarios

  • Víctorhace 2 años

    Buenas acabo de leer tu artículo y me gustaría comentarte algo:

    Es cierto que la amígdala se encarga de las funciones emocionales y de aquellos aprendizajes relacionados con la emoción (cerebro inferior). También es cierto que la corteza frontal no se desarrolla hasta que la persona alcanza los veinte años (cerebro superior). Sin embargo, la corteza frontal tiene una acción inhibidora sobre la amígdala en respuestas emocionales como la ansiedad así que no podemos entender el cerebro superior e inferior como partes separadas.

    Por otra parte hemos de entender que una rabieta puede tener distintas finalidades y que detenerla no siempre puede tener las consecuencias más positivas.

    Finalmente es cierto que en edades tempranas dar razonamientos complejos puede ser inútil, pero también hemos de tener en cuenta la plasticidad cerebral de un niño en etapas evolutivas tempranas. No podemos dejar de dar explicaciones bajo la escusa de que el niño no nos comprenderá, porque entonces entramos en el dilema de cuándo dar explicaciones.

    Gran post, gran uso de las imágenes y un estílo fantástico. Si hay algo en lo que choquemos siempre puedes atribuirlo al valor que me da la ignorancia al hablar.

    Un saludo

    responder

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