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Inicio  /  En mi casa no caben los gritos   /  En mi casa no caben los gritos: Reduce la jornada laboral del móvil

Vengo en plan radical,…

Las nuevas tecnologías son maravillosas. Gracias al whatsapp tengo contacto prácticamente diario con toda mi familia y mis amigas de la infancia. En Facebook, he encontrado a compañeros del colegio y de la facultad que no sabía nada de ellos desde hacía años. Estoy viendo crecer a mis sobrinos y cuando llego a Pamplona después de varios meses no me sorprendo del cambio que han pegado,… Mantengo amistad con personas que están al otro lado del planeta y tengo la sensación de que pueden llamar a la puerta de mi casa en cualquier momento. No es difícil encontrar tarifas para hablar indefinidamente con todo el que quieras y existen montones de aplicaciones con videollamadas gratuitas. Una maravilla.

Recuerdo que mi madre hablaba con mi abuela que vivía en Madrid, todos los domingos por la noche. Se turnaban, cada domingo llamaba una a la otra. Y yo le miraba sin pestañear sentada en una silla de la cocina. Me encantaba escuchar cómo le contaba lo alta y guapa que me estaba poniendo, lo feliz que iba al colegio, planear próximas visitas,…

Menudo cambio.

Pero no hemos sabido adaptarnos del todo.

Llegan los niños del colegio y seguimos contestando al whatsapp o volviendo a revisarlo para ver si alguien comentó algo. Dejamos de contestar una duda de alguno de los niños, porque sonó el móvil y no pudimos dejar de leer un mensaje que por supuesto no era urgente. Volvemos a revisar el facebook y aprovechamos para comentar lo guapos que están los hijos de algún viejo amigo al tiempo que nuestro niño sale de la ducha vestido y peinado esperando una sonrisa nuestra que tiene que ver de medio lado porque el otro medio mira a la pantalla. Hablamos por teléfono cuando ellos intentan contarnos cómo les fue en el colegio,… En definitiva, vivimos pendientes del tono de los distintos chats, de las redes sociales y de las llamadas.

No nos damos cuenta, pero acabamos agotados, un tanto desquiciados y mucho más irascibles. No es raro acabar dando gritos por alguna tontería que en estas condiciones es imposible gestionar bien.

Tengo más que comprobado, que dejar el móvil aparcado y silenciado en algún lugar de la casa es muchísimo mejor para todos.

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Ya sé, que las exigencias laborales de algunos, hacen que sea imposible desconectar de la vida exterior de forma tan radical. Pero no estoy hablando de eso. En la medida de lo posible, lo ideal sería:

– Avisar en el trabajo que durante una determinada franja horaria, no podremos atender llamadas ni correos.

– Explicar a los familiares más cercanos que pueden localizarnos en el teléfono fijo si necesitan algo.

– Todo lo demás, puede esperar.

Estar pendientes de tantas cosas a la vez, hace que no podamos dedicarnos de lleno ni a nuestro trabajo, ni a nuestra familia, ni a nuestros amigos y mucho menos a nosotros mismos.

EN MI CASA NO CABEN LOS GRITOS

PASO 1: Prepárate.

PASO 2: Normas y límites.

Ánimo. Se puede.

Feliz jueves!

8 comentarios

  • ceciliahace 3 años

    Estoy totalmente de acuerdo, a mi me da mucha tristeza que aquí en México vas a comer a algún lado y las personas en lugar de convivir y platicar todos estan con su celular o movil como le dicen en España, ojala sea una tendencia que se vaya diluyendo con el tiempo… por cierto saludos, que tengas un bonito día Laura y por cierto quiero implementar en mi casa esta estrategia del rinoceronte naranja ¿podrías contarme más al respecto? gracias, :).

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  • Es verdad, Laura.
    Este verano, cuando nos fuimos a la playa unos días, me bajaba a la playa sin móvil pero yo era un bicho raro. Todo el mundo lo tenía y si te fijabas estaban todo el tiempo pendiente de él.
    Y en casa, creo que es muy triste que nuestros niños tengan que luchar con el móvil para ganarse nuestra atención.
    Besos.

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  • Sara M.hace 3 años

    Pues si, tienes toda la razón. Yo he acabado silenciando a todos los grupos, y cuando tengo tiempo, lo cojo y miro a ver cómo va la cosa. También hay muchas veces que lo tengo entero silenciado (el teléfono), y claro, hay veces que me encuentro con llamadas perdidas. Pero es que esto suelo hacerlo mientras estoy en casa, y doy por hecho que si hay alguna urgencia real, viene de mi familia, y digo yo que sabrán llamar a casa. Al menos yo siempre que intento hablar con alguien, primero llamo al fijo. En caso de que no me localicen siempre estará mi marido. Y si no, mira cómo antes de los móviles nos apañábamos, y por desgracia, las malas noticias siempre llegan.
    En cuanto a lo que comenta Cecilia, qué te voy a decir. Que con 40 años me parece muy triste estar en una reunión con amigas, hacernos una foto, y tener que decirles que suelten el móvil, porque están más pendientes de mandarla al grupo y ver qué contestan las que no están, que de las que estamos delante.

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  • Susanahace 3 años

    Hola Laura, es la primera vez que me meto en tu página y me encanta todo lo que cuentas. Estoy totalmente de acuerdo con el tema del móvil, yo siempre lo pienso e intentó no estar pendiente, o dependiente, de el. Desde hace tiempo ya, siempre lo llevo en silencio, pero aun así cada dos por tres lo ando mirando. Con la excusa de que lo uso de reloj lo llevo todo el día conmigo. Así que acabo de tomar una decisión: Voy a volver al reloj de pulsera! Y el móvil guardadito toda la tarde.
    Muchas gracias Laura, te seguiré leyendo. Un beso.

    responder

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