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Inicio  /  En mi casa no caben los gritos   /  En mi casa no caben los gritos: Busca el contacto visual

Una de las cosas que más desquicia a los padres es que no nos hagan caso nuestros hijos. No es raro que después de pedir algo y repetir después, acabemos dando un grito desesperado para zanjar el asunto. Hay muchísimas pautas para que nuestros hijos nos obedezcan a la primera. Lo mejor, ponerlas en práctica una por una. Hoy os cuento en cuál voy a centrarme yo los próximos días,…

Seguramente, muchos habréis leído o escuchado que conviene mirar a los niños pequeños cuando les pedimos que hagan algo. Para ello, nos agacharemos y nos pondremos a la altura de sus ojos. En ocasiones, es necesario llamarles e incluso, moverles suavemente la cara para que sus ojos se fijen en los tuyos. Una vez captada su atención,  daremos la orden, como siempre, con cariño pero firmemente.

Lo que yo no sabía, hasta la semana pasada después de leer un artículo que no logré encontrar esta mañana para compartirlo, era que ese contacto visual es necesario hasta los 9 años!! Y teniendo en cuenta que siempre hay alguno que rompe estadísticas,  por si acaso, vamos a subirlo hasta los 10-11,…

Imagen extraída de slideplayer.es

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Y ahora todo cuadra! Con razón mis llamadas de: A comeeer!, todos al cocheeee!, el autoBÚS!,… Suelen ir acompañadas de un EEEEOOOOOOO!.

Tras los intentos desesperados y el rotundo fracaso del desarrollo de mi súper-VISIÓN, tras intentar que mi voz llegue hasta ellos acompañada de un rayo láser que dibujara mis ojos frente a los suyos (veis? fijo que así obedecían,…), sólo se me ocurre deciros, que lo mejor que podemos hacer, es entender que nuestros hijos son así, cargarnos de paciencia y buscar el contacto visual tradicional. Poco a poco, a los más mayores, les pediremos que estén atentos a nuestra llamada (no grito) y que colaboren avisando a los más pequeños de la misma manera.

Feliz jueves!

El reto “En Mi Casa No Caben Los Gritos”, está inspirado en el Reto del Rinoceronte Naranja. Hace ya unos años, supe que vivir sin gritos era mucho mejor. Encontrar el reto del Rinoceronte Naranja, fue genial, pues conseguí empezar de verdad. Con el paso de los meses, me di cuenta de que necesitaba darle un pequeño cambio para adaptarlo a mi familia que puede resumirse en dos puntos “aquí no grita nadie” “y cada día cuenta, porque todos los días, salga bien o mal, lo intentamos”.

Es este enlace encontrarás los primeros pasos del reto “En Mi Casa No Caben Los Gritos”

Ánimo, se puede.

2 comentarios

  • Sara M.hace 3 años

    Uy, en mi caso no es por si acaso, es que con los 11 años que tiene, es mirándole y no te escucha… Le tienes que advertir, “baja”, “céntrate”, “que te estoy hablando”. Bastante deprimente. Yo mientras le hablo veo los bloques de Minecraft deslizándose por su mente.

    responder

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