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Inicio  /  Planes de acción   /  Despacito y buena letra

Cuando pienso en un punto de mejora para empezar un plan de acción, suelo estar tentada en hacerlo a lo grande. Por ejemplo, a un niño con hijitis a su bolitis, se me ocurre ponerle de objetivo la obediencia para todo es decir, a la hora de hacer las tareas, de recoger, de la ducha, comidas, acostarse,… y a un niño que come muy mal y es el espíritu de la golosina andante, le pondría de objetivo comérselo todo, ya sea la leche, lo verde, lo rojo o lo naranja, todo. Entenderéis entonces que cuando empiezo un plan con este tipo de objetivos me vengo arriba, porque lo veo todo hecho en el plazo de dos o tres semanas. Pero al rato caigo de golpe y porrazo. Demasiado.

Educadores con los que hablo, siempre me han comentado que hay que ir más despacio. Que debo centrarme en una cosa muy muy concreta y que incluso si mientras estoy trabajando un punto, se equivocan en otro no debo hacerle demasiado caso. Me explico.

Podemos concretar el objetivo de la obediencia buscando uno de los puntos que más nos interesen en ese momento. Por ejemplo, obedezco a la primera cuando me piden que vaya a la ducha o obedezco a la primera cuando hay que recoger o cuando hay que hacer la cama,… Una vez concretado el objetivo nos centramos en él, de este modo si el objetivo es el de ir a la ducha, cuando lo haga a la primera le diremos lo orgullosos que estamos, le abrazaremos y comunicaremos nuestros deseos de que vuelva a hacer lo mismo al día siguiente, pero si después no se sienta a la mesa a la primera o tarda en meterse en la cama, evitaremos enfadarnos demasiado con ellos. Ya trabajaremos esos puntos más adelante, cuando el de la ducha esté superado.

Del mismo modo con la comida. Si tenemos un niño muy mal comedor podemos sugerirle el objetivo de tomarse la leche, el pescado o las cremas. Si el objetivo que se ha concretado es el de tomarse la leche, cuando se la tome valoraremos su esfuerzo que premiaremos con besos, abrazos y buenas palabras, pero si después pone caras al pescado, no deberemos enfadarnos con ellos demasiado. Cuando se consiga el objetivo de la leche, ya tendremos claro que el siguiente será el del pescado.

Lo bueno es que muchas veces se consiguen buenos efectos colaterales y al centrarnos en un punto concreto se mejoran otros. Lo malo es que la mayoría queremos que nuestros hijos lo hagan todo bien a la primera y es muy difícil mantener la paciencia y la cordura en muchas ocasiones.

Feliz miércoles!

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