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Inicio  /  General   /  Cómo equivocarse cuatro veces seguidas y conseguir que te la líe alguno

Yo soy de venirme arriba muy a menudo, lo veo todo hecho con mucha facilidad, así que muchas veces dejo de medir mis fuerzas y mis límites y acabo metiendo la pata con mucha alegría. Y ésto es justo lo que me pasó la semana pasada después de publicar el post del Rinoceronte Naranja.

Me explico, tenía que llevar a Misegundo al ortodoncista. Como Mimaridín estaba en casa hicimos repartición de hijos. Yo me llevaba al de los dientes, a Micuarto y a Michiquitica. Él se quedaba con los otros dos. Bien conocido es que Micuarto tiene una edad difícil y que él en sí es difícil, así que Mimaridín se ofreció a quedarse con él a lo que yo respondí que no hacía falta, que el crío quería conmigo y que me daba penica dejarlo, así que toda chula salgo con los tres. Primer error, si te ofrecen ayuda, acéptala.

Cuando llegamos a la consulta todo fue sobre ruedas, los niños se portaron ideal en la sala de espera y nos atendieron rapidísimo, así que en cuentión de media hora estábamos liquidados y claro, ya que hemos terminado tan pronto, vamos a aprovechar y nos acercamos al Corte Inglés a por material escolar y uniformes que faltaban. Segundo error, si las cosas salen bien, déjalo estar y no tientes a la suerte, simplemente felicítate, felicítales y vuelve a casa.

Como hacía una tarde agradable, se me ocurrió ir hasta el centro comercial dando un paseo y así aprovechar para charlar amigablemente con los niños. Tercer error, benefíciate de los avances de nuestra sociedad y utiliza el motor cuando sea necesario.

El paseo de ida no estuvo mal del todo, ni siquiera las primeras compras, pero fue en uniformes cuando se empezó a torcer todo. Íbamos a tener que esperar un buen rato, así que saqué el móvil para que se entretuvieran los dos niños y así tener sólo que atender al bebé, que no hay manera de meterla en las tiendas, ya veremos con quince años si cambia de opinión o no. A los pocos minutos escucho a Mipequeño decir mierda, y casi por inercia le digo, los que dicen palabrotas no pueden jugar al móvil, así que le quito el permiso. Cuarto error, no lo escuches todo. No está nada mal hacerse la sorda de vez en cuando, y si ves que todo El Corte Inglés te está mirando, cierra los ojos y pon la mente en blanco.

Así que finalmente conseguí un niño de tres años, agotado, aburrido y con ganas de liarla, que me miró a los ojos me dijo eres fea y lógicamente finalmente la lió. La espera fue terrible y de vuelta al coche sólo pensaba, por favor por favor que no me encuentre con nadie conocido, pero claro está, me encontré con una amiga. Por suerte, al verme en situación de cierto apuro no hizo mucho amago de parar, simplemente seguimos nuestra marcha juntas y nos despedimos sin grandes ceremonias, bastó un me voy por aquí, pues yo por acá. Adiós maja!

Conclusión: si estamos en plena terapia Rinoceronte, déjate querer, no tientes a la suerte y recuerda que son niños y que lo suyo no es ir de compras. Pero si por casualidad acabas creando tu propia encerrona, piensa que no eres el único que ha tenido ni va a tener que pasar un mal trago en público.

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