Blog

Inicio  /  General   /  Cargados como mulas II

Hace unos días salimos con los niños a pringarnos en la playa un rato. Aterrizamos, nos bañamos y después de que mis croquetillas pasaran un rato: (rebozándose en la arena seca + lanzándose al agua + vuelta a rebozarse + vuelta al agua) x n veces (si nos veis en la playa, podréis identificarnos con facilidad), decidimos que ya era hora de volver a casa.

La recogida está por pulir. Siempre hay uno que ayuda, pero también tengo al que no se quiere enterar de que nos vamos y vuelve a tirarse al agua justo cuando le acababa de limpiar la arena. El que se larga corriendo a no se sabe muy bien qué, el que se pone de los nervios porque después de dos horas se acaba de dar cuenta de que la arena le molesta y  a la que decide pasearse de toalla en toalla para cantar a los veraneantes.

Pues en esas estábamos, intentando guardar el tipo y no perder los nervios, cuando escuché: MIGUEEEEL VEN AQUIIIIÍ!! Y Miguel pasó raudo y veloz, huevillos al viento, por delante de nosotros. La que debía de ser su madre le seguía a unos metros de distancia visiblemente cargada, haciendo lo posible por alcanzar al niño sin dejar rastro de objetos playeros a su paso.

Entonces, siempre me acuerdo de una de las primeras entradas que escribí cuando estrené el blog: Cargados como mulas. Una idea muy básica, pero que a menudo se nos olvida por culpa del “casi lo hago yo”.

Cuando mis hijos eran más pequeños y eran menos, tenía una mochila por cabeza donde metían la toalla, agua, merienda/almuerzo y el juguete que querían llevar. Fundamental que fuera mochila, porque las bolsas playeras son más complicadas de llevar.

Después pasamos una temporada usando las mochilas pero repartiendo la carga de diferente manera: uno llevaba toallas, otro meriendas, otro juguetes de la playa. Seguía siendo fundamental el tema mochila, pues les dejaba libertad de movimientos y podían seguir corriendo, tirándose de nuevo a la arena, buscar una concha, volver a correr,…todo ésto mientras nosotros avanzábamos a paso ligero por la arena. Ya dije que éramos fáciles de identificar.

Ahora seguimos repartiendo cargas del mismo modo, pero ya usamos los bolsos típicos de playa para los mayores, que no tienen problema para cargarlos.

De este modo, nosotros vamos un poco más ligeros, siendo el camino de ida y de vuelta mucho más agradable para todos.

Feliz jueves!

 

No hay comentarios

DEJAR UN COMENTARIO

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar