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2 de la madrugada, se levanta un niño, pero no sé muy bien quién puede ser. Sigo sus pasos a oído. Va al baño, después bebe agua y sigue andando, y sigue andando, debería haber llegado a su cama! Pero qué hace? Bueno, ya está en su cama,… y yo de vuelta al más profundos de los sueños.

2 de la madrugada del día siguiente, volvemos a lo mismo.

2 de la madrugada varios días después, empieza el niño su paseo y recojo toda la fuerza que encuentro esparcida por mi cama para levantarme. Me acerco a la habitación de los niños y a mitad de camino me encuentro a Mitercer Chiquitico subiendo las escaleras con la casa completamente a oscuras. Pasa por delante de mi y se mete en su cama. Intento que me diga qué es lo que hacía pero no obtengo más que un susurro con palabras que no consigo descifrar.sonambulismo-

 

Imagínense el mosqueo con el que me quedo. No me hace ninguna gracia tener un niño deambulando por la casa en plena noche. Me informo y me tranquilizan un poco, pues estos niños con episodios de sonambulismo no suelen ponerse en peligro. Yo por si acaso, quito el interfono del dormitorio de la niña y lo pongo en el suyo. Cierro puertas y dejo artilugios caseros varios detrás de ellas para que cuando el chiquito las abra, produzca cierta escandalera. Verme prepararlo, todo un poema.

2 de la mañana de hace unos días. Llora la niña. Me levanto medio grogui. Paso de largo por delante del cuarto de baño de los niños, pero la información que me llega al cerebro me hace regular. Vuelvo y veo la silueta de un niño encima del cambiador que tengo colocado sobre la bañera, asomado a la ventana. Con rejas, tranquilos, pero no saben el susto que me dí. Mi primer impulso, encender la luz e ir a coger al niño que ya había reconocido. No pude ahogar el grito que salió por mi boca.

El pobre niño, se dio la vuelta y me miró con una cara de susto que espero no volver a ver. Nos abrazamos mientras le preguntaba si estaba despierto o dormido! El me aseguró que estaba despierto y me contó que se levantó, se acercó al baño y vio las manos de un ladrón en la ventana que habíamos dejado abierta. Así que ni corto ni perezoso se subió al cambiador y fue a por él. Toma ya!

La mano del ladrón resultó ser una piedra que me había regalado Micuarto Chiquitico mientras cambiaba a la niña y que había dejado y olvidado en el alfeizar de la ventana.

Imagínense el peliculón. Lamenda que cree tener un niño sonámbulo y se lo encuentra subido al cambiador y asomado a la ventana. Y el niño, que cree haber visto a un ladrón y en plena operación y de forma repentina, escucha el sobrecogedor grito de su madre que se acerca a cogerlo con la cara desencajada.

Hablando con él a la mañana siguiente, me explicó que sus paseos son debidos a que se acerca a cerrar una ventana que dejamos abierta para que entre el fresco en verano.

Así que no tengo un sonámbulo en casa. Sólo un pequeño guardia de seguridad que a media noche y muerto de miedo, es capaz de pasearse por toda la casa,…

Moraleja: Si te regalan piedras, déjalas a buen recaudo.

Feliz lunes!

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