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Inicio  /  General   /  Ahora que rara vez soy abducida

Quizás muchos penséis que es obvio lo que voy a contar hoy. Pero es que yo, hasta hace bien poco lo hacía mal, mal, mal, pero que muy mal. Y voy al grano para que me entendáis.

Os pongo una situación hipotética, pero que podría ser real. Dos niños discutiendo. Uno dice que la goma amarilla que había en el suelo y que su hermano se ha apropiado era suya. El otro se niega a dársela por creer que se lo está inventando y que podría ser tanto de uno como de otro y puesto que él la encontró él se la va a quedar. No cabe duda alguna de lo absurdo de la situación, sobretodo teniendo en cuenta que dicha gomita acabará en el suelo en  menos de diez minutos para ser felizmente aspirada al día siguiente.


Pero de ésto mis hijos son capaces de hacer un drama.
– Dámela.
– Pues no.
– Que te la quito.
Y se rompió.
– La rompiste.
– Fuiste tú.
Y subiendo el tono.

Es entonces cuando Lamenda, que lo está escuchando todo y un poco de los nervios por la puñetera gomita entra en acción:
– Ya vale!!
– Él tiene la culpa.
– No, la tiene él.
– Esa goma es suya! (esta soy yo, que vi cómo se le caía de la caja a uno de los niños)
– Mentira!

Ven? Ya me han abducido. Estoy metida hasta el fondo. Así que ahí me tienen discutiendo  con ellos, a su misma altura y absolutamente perdida.
Y como no paran, de la tontería de la goma pasamos a las malas maneras entre ellos primero, conmigo después. Es entonces cuando digo:
– Qué has dicho?

Será posible? Para qué le estaré preguntando al chiquillo qué fue lo que dijo? Si lo escuché perfectamente la primera vez y ya entonces no me gustó!!
Pero todavía te contestan:
– No me grites!.
– No me grites tú, que soy tu madre!

Y ahora por qué estamos hablando de mis gritos? pienso. Pues porque me he puesto a su mismo nivel! Y de ésto, lo crean o no, me costó mucho darme cuenta. De hecho, fue Mimaridín quien me lo sugirió, que llega a ser por mí y sigo con las mismas,…

Esta situación en concreto es ficticia, ya lo dije antes, pero unas cuantas parecidas a ésta, me han ayudado a darme cuenta del mal que les estaba haciendo a mis hijos y a mí misma poniéndome a su nivel.

Y dos cosas he aprendido de ellas:
– La primera, que es preferible dejarles que solucionen ellos sus problemas. Normalmente en unos pocos minutos no sólo han encontrado una solución que a ambos conforta, sino que además han aprendido de ello.
– La segunda, que dado que hay ocasiones en las que tenemos que intervenir, lo mejor que podemos hacer es mandar a cada uno a un lugar durante cinco minutos. Normalmente tiempo más que suficiente para “conectar”.
– Y qué pasa si por el camino va gritando lo mala madre que eres y que se cambia de familia? Ni caso. Está yendo a donde le has mandado? La cosa va bien.
– Y si por el camino pega una patada a la pared o da un portazo? Ni caso. Ante todo mucha tranquilidad. Que ellos vean que el dominio de la situación lo tienes tú con tu actitud relajada y que la de ellos no te va a alterar. Éso en el fondo les da mucha seguridad.
– Y si nos contesta que no va a subir ni harto de vinos? Esta es la actitud más difícil, pues suele ir acompañada de las otras dos actitudes anteriores y supondrá un auténtico pulso a nuestra paciencia. En este caso debemos reaccionar de la misma manera. Yo suelo afirmar que sí que irá, pero que en lugar de cinco minutos, tendrá que estar siete. Si aun así se niega a subir, entonces le digo que cuando haya conectado le diré qué consecuencia tiene. Y seguiré tranquila. Entonces suelen reaccionar.

La razón por la que les mando cinco minutos a su habitación, no es porque esté enfadada, ni tampoco es un castigo, ellos lo saben porque se lo he dicho cientos de veces. La única finalidad de ésto es que cada uno se relaje, recapacite un poco, para después poder hablar desde la serenidad que han perdido.

La razón por la que no corro detrás de ellos si pegaron un portazo para recordarles que no lo vuelvan a hacer, la razón por la que no les hago caso si me informan a gritos lo malísima que soy, la razón por la que no les digo la consecuencia que tendrán si uno no quiere subir a relajarse, es porque si lo hago me llevan a su terreno y entonces soy casi incapaz de guardar la compostura.

Ahora que mis hijos ya se lo saben, suelen ir a sus habitaciones a la primera. En ocasiones se llevan unos minutos de propina, pero si se niegan o la lían del todo, entonces sigo guardando la calma. El niño no va a estar enfadado toda la vida!! En unos pocos minutos estará más feliz que unas castañuelas y se le habrá olvidado todo!! Es entonces cuando hablo con él. Le pregunto qué le pareció su actitud y le recuerdo que en casa hay unas normas y un límite que no debemos cruzar y que dado que él lo cruzó esa tarde no podrá jugar a la Nintendo, ver la TV o lo que vea oportuno. Y por increíble que parezca, no sólo lo aceptan sino que lo agradecen!! Pues, no son ellos los primeros que no quieren comportarse de ese modo?

Nota: A veces podemos ayudar a nuestros hijos a conectar de nuevo tal y como os contaba en este post.

Feliz miércoles.

6 comentarios

  • Anonymoushace 4 años

    Pues lo voy a intentar porque a mi tambien me pasa como lo describes y me siento fatal! Sera dificil pero mis peques se merecen que lo haga! Una vez mas gracias!
    Saludos
    Emily

    responder
    • mistrucosparaeducarhace 4 años

      Ánimo Emily! Seguro que lo consigues!
      Espero que te ayude. Yo, desde luego, he notado muchísima mejoría. Claro que unas veces sale mejor y otras peor,…

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  • Maitehace 4 años

    Madre mia, yo lo hago mal, mal, porque consiguen abducirme siempre, aunque no desespero seguro que algun dia lo consigo ;0). Muchas gracias por el post

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  • Me suena todo lo que cuentas. Antes, siempre estaba abducida. Ahora, creo que al 50%. ¡Es que es tan difícil…!
    He leído el post de conectar y redirigir. Pienso ponerlo en práctica pero no sólo con mis hijos. Me ha dado pistas para utilizarlas en mi trabajo ya que soy la encargada de la formación en mi sección y algunas veces me siento como si fuera la madre de todos ellos. Se quejan de todo, no les gustan los cambios…¿ habrá algún libro sobre el cerebro de los adultos? 😉

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  • Sara M.hace 4 años

    Vaya, yo también intento no meterme, pero para mí el verdadero problema y abducción empiezan cuando se insultan. No puedo con eso, y no sé cómo reaccionar. Intento separarlos, pero a veces me da rabia, porque sé que eso es lo que está buscando alguno de los dos, y además me duele mucho esa actitud. ¿Se te ocurre algo?

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