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Inicio  /  General   /  A veces no sólo toca vencer a la paciencia

El martes uno de mis hijos se portó mal mal. Un pena.
Se portó mal con su hermano, se portó mal con la chica que tuvo que recogerlo en la parada del autobús porque ni yo ni Mimaridín llegábamos a tiempo y se portó mal conmigo cuando aterricé en casa.

A la salida del trabajo recibí una llamada que me informaba del conflicto familiar, así que tuve la suerte de disfrutar de 10 minutos, que es el tiempo que tardo en llegar a mi casa, para relajarme y pensar un poco.

3/5 partes de la infantería estaba metida en la guerra. Dos de ellos entraron en razón enseguida, pero el tercero se obcecó no. Lo siguiente.


Que un hijo se porte mal es doloroso, pero que lo haga delante de personas ajenas a la familia es además vergonzoso. No sé muy bien cómo conseguí guardar el tipo, incluso cuando la chica que me ayuda se fue de casa. Me dieron ganas de echarle un rapapolvos de los buenos en cuanto hubo cerrado la puerta.
Sin embargo, me estuve repitiendo que perder la paciencia era lo último que debía hacer, que igual de mal estaba que me contestara sin espectadores que con espectadores y que entonces no había razón para enfadarme de más ni para dejar vía libre a los gritos y las malas formas, al fin y al cabo era precisamente eso lo que le estaba echando en cara. Ponerme como una fiera haría que perdiera autoridad y credibilidad.

Entré en su habitación un par de veces para preguntarle qué tal estaba, si necesitaba mi ayuda y que cuando la quisiera no tenía más que pedírmela. No obtuve respuesta en ninguna de las dos ocasiones.

Después de casi hora y media, casi me da algo, se abrió la puerta de su habitación para dejar paso a un: “mamá!”.

Muy tranquilos pudimos hablar mucho acerca de lo ocurrido. El niño pidió perdón y no porque yo se lo exigiera. Finalmente le expliqué de lo que no iba a poder disfrutar debido a su comportamiento, algo que simplemente aceptó.

Tuve dudas de si debía o no mantener la calma. Tuve dudas de si debía o no forzar una conversación que el niño no quería tener es ese momento. Pero ahora me alegro de no haber perdido la paciencia a pesar de la vergüenza y la espera.

Feliz jueves!!

3 comentarios

  • Yo y mis mini yoshace 4 años

    Puff amiga! Medalla mereces! Muacks!

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  • Maitehace 4 años

    Madre mía, que paciencia!!, pero te digo una cosa, si tu puedes, yo también voy a poder, eh? (al menos eso espero) ….jejeje

    responder
  • Seoane Mellizhace 3 años

    No , si la medalla hay que dártela a tí . ¡Qué aguante! . Y ¿Cuantos años tiene el aguerrido combatiente? Para tan tremendo combate .

    responder

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