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Aunque cayó un sermón nivel 4 de alta duración.

Y es que una tiene paciencia hasta que no.

Si os fijáis en el humo de un cigarrillo, al principio observaréis que sale como un hilillo, pero que conforme se va alejando empiezan  a formarse remolinos. Pues esa es la diferencia entre el flujo laminar y el flujo turbulento, y eso es exáctamente lo que ocurre en mi casa tras el uso de los puntos. Empezamos todos suaves como la seda, podríamos decir que nuestros movimientos son laminares, todos vamos en la misma dirección buscando el mismo objetivo. Pero poco a poco, como personas individuales que somos, cada uno empieza a despegarse del resto, algo que no está nada mal si siguiéramos con la misma idea laminar. Sin embargo mis hijos gozan de una aceleración centrífuga asombrosa y en pocos días el flujo turbulento invade nuestra casa casi sin darnos cuenta. Ya ven, hoy me dió por ponerme física.

Bien es sabido por mis chiquillos, que por las mañanas pueden jugar desde que tienen todo listo hasta que suena mi voz de llamada para subir al coche. Bien es sabido que cuando les llamo ya no es tiempo de preparar pelotas, tazos ni mochilas. Pero aquel día del sermón prolongado mis hijos se levantaron revolucionados. El desayuno fue un auténtico caos, el que no se levantaba es porque estaba gritando o chinchando a su hermano. Mi voz parecía perderse entre el alboroto generalizado. Con la boca seca de tanto repetir las cosas, más o menos arreglada, y muy acelerada por la falta de tiempo, di la señal de salida y es ese momento pararon de jugar (bien), pero Miprimer Chiquitico empezó a buscar la mochila que había desaparecido, Misegundo Chiquitico dejaría su despiste para más adelante y Mitercer Chiquitico no encontraba los zapatos.

Yo respiraba hondo. Ahora hablaría con ellos en el coche tranquilamente. Dejo a Micuarto Chiquitico puntual en el autobús. Perfecto, primera prueba superada. Pero a mitad de camino y en plena charla nivel 2, llegó la gota que colmó el vaso de mano de Misegundo Chiquitico cuando dijo: me dejé el aparato. En ese momento se me pasó por la cabeza todo el cuento de la lechera personalizado, pero al revés. Y de golpe pasé al nivel 4. Pero no grité!!! Oeoeoeoeeeeeeeee.

Hace unos meses, esta situación no habría tenido un final tan feliz.
Y qué diferencia hay entre el nivel 4 y el 6 ó 7?
– Mamá no pierde los papeles. Algo para mi fundamental pues no quiero que ellos lo aprendan de mi. Además no acabo llena de remordimientos ni me castigo pensando lo mala madre que soy.
– Por otro lado, me he dado cuenta que de este modo ellos son más capaces de escuchar y entender pues no tienen que estar tan pendientes de mi enfado, y pueden atender a lo que estoy diciendo.

Ánimo. Merece la pena!! Stop gritos!!

Nota: El aparato no se lo puede quitar más que para comer, así que tuvimos que volver a casa y todo mi esquema mañanero se fue al garete. Por suerte, la reorganización salió mucho mejor de lo que esperaba. Aunque en ese momento te mueres de la rabia, la verdad es que no es para tanto! Esto es lo que tiene tener hijos, nunca sabes qué sorpresa te va a dar la mañana, ni cómo el día acabó siendo justo al revés de lo que habías imaginado. Y me encanta. Un poco estresante, pero me encanta.

3 comentarios

  • nimbus nimhace 4 años

    Me alegro pero la historia vista desde fuera tiene su gracia porque os imagino y…
    Yo no se qué nivel tengo, lo cierto es que me tomo las cosas con más calma y no intento alzar la voz y veo que me atienden mejor…muy contenta también!
    Un beso,

    http://quedateenminube.blogspot.com.es/

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  • NIEVES VICENTEhace 4 años

    Lo vas a conseguir estoy segura, ya 22 guauuuuu

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  • Lara Comesaña Gilhace 4 años

    Pues yo aunque no llevo la cuenta exacta de los días sin gritos (y eso es porque alguno se ha colado seguro esta última semana) estoy contenta porque al no gritar me siento genial!!! E intento razonar todo con el peque, aunque confieso que al tener dos años y medio hay veces que resulta casi misión imposible.
    Me alegro que sigas sin gritos. Besos y buen fin de semana, Lara (Con Olor a Bebé)

    responder

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